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¡Ay, el animal print! Entramos en el complejo mundo de los estampados. El

animal print es uno de los que más conflicto genera a la hora de usarlo en

nuestros looks. Y no es tarea fácil. Es un estampado que se ha utilizado desde

tiempos ancestrales, pero, sin embargo, ha tomado muchas direcciones a lo

largo de su historia.

Poder, riqueza y fortaleza

Antiguamente lucir un estampado procedente de cualquier animal era

sinónimo de riqueza y fortaleza. Si podías lucir una piel animal, es que tenías

la fuerza suficiente como para cazarlo y hacer de su piel tu vestimenta. Es

por ello que este tipo de estampados quedaban relegados a personas que

tenían poder.

Estampados como el leopardo eran utilizados durante el siglo XVIII y XIX,

donde se continuaba manteniendo la relación entre el uso del animal print y

el estatus social.

El gran cambio

Con la llegada de la fabricación en masa de prendas de ropa, los estampados

comenzaron a fabricarse de manera excesiva, llegando de esta manera a

todas las clases sociales. Es en este momento donde el animal print pasa a

tener un significado vulgar o incluso de mal gusto. Famosos, cantantes, y

estrellas del cine de Hollywood hacen uso de los estampados, lo que

consigue asociar a las prendas con una imagen superficial.

 

Sin embargo, Christian Dior, en 1947, fue el primer diseñador en elaborar un

vestido que lucía un estampado de leopardo en su totalidad. Y aquí es donde

tenemos la gran contradicción que produce este tipo de estampados.

 

El animal print ha pasado por un sinfín de connotaciones, y la percepción

que tenemos de él es claramente subjetiva. Está ligada a la época que

vivimos, e incluso a nuestros referentes del momento. Cada persona tiene

una percepción diferente de este tipo de estampados.

Entonces, ¿cómo llevar el animal print?

Como siempre digo, lo importante es la actitud. Una prenda puede estar

más o menos de moda, pero lo importante es reflejar seguridad cuando la

llevamos puesta. Intenta hacerlo siempre combinando alguna prenda básica

con otra estampada para mantener un equilibrio en tu estilismo. Podríamos

rehacer un conocido refrán que aplicaría para una regla de estilismo: ‘lo

poco gusta y lo mucho asusta’. Y es que el abuso de cualquier estampado

suele desaconsejarse por este motivo.

Si te sientes segura utilizando este tipo de estampados, adelante. Las

connotaciones sobre él son totalmente dispares. Si eres de las que les cuesta

combinar este tipo de prendas no dudes en pedir ayuda, reconozco que no

es tarea fácil.

Y tú ¿eres fan del animal print?

Karin Pera